GENERACIÓN CERO: ENLACES E INQUIETUDES EN FORMACIÓN – Josseline Pinto

 

POR JOSSELINE PINTO

Yavheni de León. Maquetaciones Mentales. Fotografías, calcos de dibujos con textos de revistas Mens Healt, y audio de entrevista al padre del artista. 2014. Cortesía del artista.
Yavheni de León. Maquetaciones Mentales. Fotografías, calcos de dibujos con textos de revistas Mens Healt, y audio de entrevista al padre del artista. 2014. Cortesía del artista.

Comencé esta investigación con el interés de conocer quiénes son los actores de una nueva generación de artistas, de menos de 30 años, originarios de la capital de Guatemala, para poner en evidencia sus inquietudes y de algún modo trazar una primera genealogía de puntos comunes que comienzan a formarse y que irán cambiando o desapareciendo hasta definirse. El resultado preliminar fue encontrar a diez artistas que convergen en puntos específicos, relacionables entre sí, aunque entre ellos mismos no haya vinculaciones personales. Algunos han expuesto ya en bienales, galerías internacionales, muestras individuales en la ciudad y otros comienzan a visibilizarse sin haber expuesto todavía. A algunos los he conocido de manera personal y a otros virtualmente a raíz de su obra. Pero a pesar de tener estos puntos comunes como vértices tópicos, la generación se destaca por ser polisémica, como describía la socióloga Silvia Trujillo[1] a la generación inmediatamente anterior, y ser constantemente cambiante, esto tal vez por la relativa juventud de su producción o incluso como efecto moldeado por la cultura del Internet, donde toda la información es accesible y cambiar de un tema a otro está a un simple cambio de ventana (Slotnisky, 2012)[2]

Esta es, para mí, la Generación cero. La que quiere abandonar los temas de la modernidad tardía, el nacionalismo y los discursos de una guerra de la que se enteraron demasiado tarde, para crear desde sí mismos, desde su propia experiencia sensible y la exploración de sus propias dinámicas y su contexto inmediato, un pensamiento glocal. Es la generación que nació en los años 90 o 2000 y sus primeros recuerdos son de este nuevo milenio, del punto cero. Si bien, ellos parten de su tradición, se replantean el contexto y su propia identidad desde un nuevo imaginario globalizado, influenciado por los medios de comunicación, la publicidad, la no-geografía de pensamiento y la urbanidad que es una confluencia de nuevas formas de violencia, pero para estos artistas es un espacio posible de apropiación y poesía. Su trabajo está en sus blogs y utilizan Instagram como un espacio para investigar, crear y promoverse.

Este ensayo es un resultado preliminar, un primer boceto, de una investigación a la que deseo agregar más inquietudes, más obras, más artistas y bocetar un panorama del pensamiento de la época que se irá construyendo con el crecimiento de los mismos agentes. Por ser tal vez demasiado pronto para definir los intereses de toda una generación, este es un registro de sus testimonios en entrevistas y de sus primeros pasos, que se irán transformando con el tiempo, pero me parece importante investigar desde ya las bases de sus nuevas inquietudes.

 

PANORAMAS COLECTIVOS

Siglo XXI, un punto de partida, una utopía, al mismo tiempo que un no-lugar, una promesa de progreso que se rompió muy temprano y el contexto temporal de una nueva generación de artistas que reflexionan desde su contexto inmediato y su cuerpo. Hago esta separación generacional de los artistas de la generación anterior inmediata como Proyectos Ultravioleta, Renato Osoy, Gabriel Rodríguez Pellecer, porque hay eventos y puntos comunes que esta nueva generación no vivió por estar aún muy pequeños y que según la curadora Rosina Cazali[3] definieron de alguna manera esa genealogía anterior, como lo fue el Festival Octubre Azul en 2000, las distintas ediciones de Foto30, y las exposiciones del Centro Cultural de España, cuando Emiliano Valdés era el curador del espacio Excéntrico. A partir del 2010 la Generación cero comienza a producir formalmente, aun siendo muy joven, con otros referentes y en nuevos espacios de exposición  como la galería de arte contemporáneo The 9.99 Gallery[4] que ha expuesto a algunos de ellos como Diego Sagastume (1991) y Esvin Alarcón Lam (1998) y las residencias artísticas en Nicaragua de La Espira/La Espora[5] en el caso de Yavheni de León (1991) y Numa Dávila (1991), por ejemplo. Otro punto de inflexión entre esas dos generaciones es que algunos de los actores de la generación anterior son los maestros de estos nuevos actores, que si bien no hay una diferencia de edad tan significativa, ya hay una ruptura tangible entre estos roles de alumno y maestro, de plataforma de aprendizaje y desde la institución, como es el caso de Gabriel Rodríguez Pellecer y Marilyn Boror, formadores en la Escuela Municipal de Arte, y de Andrea Mármol, desde la asociación MaRES.

Para conocer los intereses de esta nueva generación, me reuní con algunos de ellos y entrevisté a otros por Internet. Les hice dos preguntas generales y otras específicas. ¿Cuáles son tus intereses como artista? y ¿cuáles crees que son los de tu generación?  El resultado, junto a una revisión personal de sus portafolios, fueron cinco temas en común: El cuerpo como territorio imperfecto y público;  La forma: geometrías y perspectivas; La urbanidad como ready made; La identidad digital y las Sexualidades revisadas, y la conclusión de que estamos ante una generación de artistas con inquietudes muy diversas, donde hay un desconocimiento notable del trabajo de los otros y de sus intereses entre ellos mismos con los de su generación.

 

GENERACIÓN Y PRINCIPIOS

  1. EL CUERPO COMO TERRITORIO IMPERFECTO Y PÚBLICO

Dibujos de cuerpos reales sobre cuerpos de revistas, y fotografías de pieles forzadas en fajas de vestir son las obras de Yavheni de León (1990) y Nora Pérez (1989). Ambos retratan un conflicto personal al asumir su cuerpo como territorio propio, al encontrar que la definición canónica de cuerpo es otra en peso, talla y complexión. Mencionándolo claramente, culpan a medios de comunicación, publicidad, industrias enteras como la del cine y la moda que imponen una estética utópica para aislar aún más a individuos “reales” y exiliarlos en las fronteras de la no-pertenencia y la inseguridad, que ellos mismos comienzan a sentir. Ambos tratan de seguir el canon y documentan su fracaso, asumiendo también una postura de experimentación con su propio cuerpo, un territorio imperfecto. La importancia de la imagen pública en esta generación comienza a plantearse desde diálogos como estos, aunque no es un tema nuevo que se aborda en el arte, teniendo a las mismas esculturas griegas como definición “ideal” de la imagen. Estos artistas entonces plasman, desde su propio cuerpo y experiencia, una crítica a dichas imposicionesy convenciones sociales.

Yavheni de León. Maquetaciones Mentales 1. Dibujo a tinta sobre papel opalina. Maquetación del cuerpo del artista y el cuerpo ideal playero según revista de 2010. 2013. Cortesía del artista.
Yavheni de León. Maquetaciones Mentales 1. Dibujo a tinta sobre papel opalina. Maquetación del cuerpo del artista y el cuerpo ideal playero según revista de 2010. 2013. Cortesía del artista.

Yavheni menciona que la inquietud principal de su trabajo “siempre ha sido las relaciones de la industria en aspectos sociales partiendo de la persona y el contexto” y en el caso de su obra Maquetaciones mentales, presentada en la 19 Bienal de Paiz, esa industria es la de la imagen y la masculinidad, que se vuelve un factor determinante inclusive para su identidad. Aquí empleó el dibujo y el acto de calcar siluetas de cuerpos “ideales” para compararlo sobre la silueta de su propio cuerpo, y en otras, las siluetas de esos cuerpos en una especie de collage simbólico. Los dibujos fueron presentados junto a cuatro fotografías que documentan su proceso de bajar de peso para llegar a ese cuerpo perfecto, un hecho que no solo atraviesan millones de personas en el mundo, trayendo a colación una pandemia de desórdenes alimenticios, sino la presión social de encajar en la “bombardeante” imagen actual.

“Maquetaciones mentales es para mí un proyecto que da para mucho”, menciona De León en la entrevista que sostuvimos. “Después de la bienal volví a subir de peso y veo como hubo una fricción desde mi casa, ahora trabajo variantes del mismo llevando mi nuevo intento de bajar de peso a redes sociales. Trabajo en una tienda de ropa como diseñador gráfico y me ha ayudado a ver la importancia de la imagen y reafirmar que mi proyecto tiene que ser llevado a Instagram. Porque justo en este gesto de auto aprobación virtualinconsciente hay otra idea de avance o mejoramiento”. Yavheni no es el único que utiliza Instagram como una plataforma para crear o difundir su arte, documentar procesos o servirle como plataforma de investigación, lo cual es en primeras instancias, un punto de partida común.

(Nora Pérez. Fajas/Serie. Fotografías del cuerpo de la artista sometido a una faja. Enero 2015. Cortesía del artista, tomada

 

Nora explora, subyacente, en Fajas y Extensión la misma industria de imagen que impone a cuerpos heterogéneos un mismo canon de belleza, aunque su interés principal va más allá, al querer mostrar “lo ridículo y poco contextual que puede llegar a ser el guatemalteco”, al adoptar juicios y valores que no aplican a su propia realidad. Nora también parte de su propio cuerpo y de su propia experiencia para hacer visible y criticar una imposición, desde la aceptación de un cuerpo vivo, que incluso se auto-oprime para pertenecer, como en Fajas, una serie donde el cuerpo termina por abstraerse y se documenta el proceso de respirar a través de esa coraza.

  1. LA FORMA: GEOMETRÍAS Y PERSPECTIVAS

Casi como volviendo a un neoplasticismo, dos artistas, Mauricio Contreras Paredes (1991) y Diego Sagastume (1991), parten de la observación del espacio y el entorno para retratarlo en abstracciones geométricas que juegan con la perspectiva. Los colores son para Contreras equilibrios y conceptos, y para Sagastume comienzan de los patrones “encontrados” en el contexto urbano. Ambos juegan con un lenguaje plástico/arquitectónico que se preocupa de la forma y la depura hasta conservar solo las líneas, planos y cubos y abstraerlo. Una nueva revisión desde 2015 de un mundo visto de esa manera desde 1917.

Contreras-Paredes reside en Toronto, Canadá, y es desde allí que investiga el espacio y la percepción del mismo. Sus pinturas, a veces digitales, son precisas composiciones geométricas que dan la ilusión de profundidad y al mismo tiempo de un lugar que puede existir o no, como un laberinto en sueños o un espacio real. Él considera que la geometría y la arquitectura “pueden ser vehículos para comentar sobre aspectos mucho más grandes de la percepción humana, del avance tecnológico y del futuro”, pues si al final todo se acaba mañana y el humano desaparece, “solo la arquitectura quedaría”. Si bien, como se mencionó antes, hay una cierto regreso al neoplasticismo de Mondrian y  Theo van Doesburg, sus referentes son artistas del arte geométrico moderno y la arquitectura de Corbusier, Ingels, Mies van der Rohe y Zaha Hadid. Sus intereses principales “son las arquitecturas mentales de los sueños, de las memorias. Al mismo tiempo que los posibles espacios que crea el internet y la tecnología”. Los colores a su vez provienen de un concepto que trata de representar en el azul esa inmaterialidad de gases o líquidos transparentes “como el cielo o el mar, que son percibidos como si fueran azules. Dado que mi obra explora arquitecturas imaginarias o invisibles, de algún modo transparentes, el azul es conceptualmente perfecto. Me inquieta considerar la vista como creadora de realidad”, explica.

Diego Sagastume es más bien un arqueólogo urbano que va observando, capturando y extrayendo espacios y patrones geométricos, en el caso de estas obras, de su entorno inmediato. Para él, su interés es “identificar una genética del entorno, es decir, el conjunto de sucesos, propiedades y circunstancias que construyen el mismo” y son estos elementos los que muestra como abstracciones geométricasy composiciones de forma, a partir de la misma descomposición selectiva del ambiente, algo que se liga de igual manera al siguiente punto en común.

  1. LA URBANIDAD COMO READY MADE

La ciudad para estos artistas es su campo de trabajo, su estudio viviente. Su material lo toman de la misma arquitectura y lo extraen para observarlo de cerca hasta volverlo una abstracción u otro espacio distinto. Es encontrar el material, el objeto, y presentarlo como ese hallazgo, ese encuentro, ese ready made que partió del mismo andar en estado de observación por la ciudad que presentan precaria, pero hermosa, contemplable. Nicolas Bourriaud en su libro Estética relacional define ready-made como una “figura artística contemporánea de la invención del cine. El artista pasea su subjetividad-cámara por lo real, se define como un camarógrafo; el museo juega el papel de película, graba. Por primera vez, con Duchamp, el arte ya no consiste en traducir lo real con signos, sino presentar lo real como tal”[6],  estos artistas justamente presentan la realidad como tal, sin traducirla y esa pintura seca que encuentran en paredes, fachadas de buses ya fabricados, e imágenes y videos de momentos reales son ready mades asistidos que presentan como obra.

Franco Arocha (1992) y Esvin Alarcón Lam (1988) toman materiales de la misma arquitectura “reciclándolas” al tiempo que las resignifican. Alarcón desde la fachada de los buses urbanos y Arocha con la pintura seca encontrada en construcciones. Diego Sagastume utiliza como medios la fotografía y el video, y captura, extrayendo del entorno real,  patrones en el pavimento o las construcciones, como manchas de pintura que crean nuevos dibujos. Y al tratar el video, el cual tiene una búsqueda  que se liga a la obras de contemplación de sucesos/situaciones encontradas, para David Pellecer Ruiz (1994), un artista cuyo espacio urbano es en esencia su lienzo, son las intervenciones en el mismo espacio público las que definen su obra.

(Franco Arocha. Polimorfismo #12, #2 y #3. Pintura seca en superficie. 12×16 pulgadas. 2014. Cortesía del artista, tomadas de cargocollective.com/FrancoArocha/)

Las pinturas de Franco Arocha están hechas en esencia de otras pinturas. Son collage de color hechos con fragmentos encontrados pues, según explica, le interesa “el desperdicio como símbolo y la pintura como evidencia”. Para Arocha su única preocupación es la pintura y la resuelve usurpando la arquitectura urbana, que él desconoce como arquitectura, por comprender la pintura “más como un elemento de identidad humana que de composición arquitectónica”. Sin embargo, toma estos pedazos com

o desechos arquitectónicos y los presenta como ready mades encontrados y procesados. Sobre esto, el reflexiona diciendo que “en el arte contemporáneo, es un hecho que todo el material (sonóro, matérico, conceptual, situacional) parte del entorno inmediato y se extrae para ser usado en el trabajo artístico. Creo que el artista contemporáneo parte de la recolección de símbolos reales”, y es eso justamente lo que él recolecta.

La imagen del artista robando puertas o ventanas de buses urbanos a media noche, en botaderos de chatarra, arrancando partes de camiones, es tal vez una de las primeras lecturas que tenemos de sus obras. Y es que Esvin Alarcón Lam toma esta “basura” y le otorga una forma y geometría no natural que termina como símbolo reconocible por personas de un cierto lugar que han visto estos buses en las carreteras.  Cuando le pregunté sobre sus inquietudes como artista mencionó que su práctica “alude a las ideas de la memoria colectiva, la precariedad en la vida contemporánea, el paso del tiempo y la arquitectura urbana”, pues propone imágenes desde una perspectiva del residuo, de “la materia residual como información”. Y este material se lo da su mismo entorno, que usurpa, al igual que Arocha la pintura, para su propia obra.  “Por medio de la recomposición, un gesto muy sencillo, hago más visibles estos gestos que son parte de nuestro imaginario y así, al crear esa relación muchas lecturas son posibles. Tales visualidades funcionan como metáforas de las ideas modernas yasí con el sentido de materialidad, se combina para generar una tensión, pues me interesan las obras como maneras poéticas de percibir contradicciones”, agrega el artista.

Detenerse a observar por minutos un mismo objeto es algo para lo que la modernidad nos ha enseñado que no hay tiempo. Menos en el contexto urbano, donde detenerse puede significar perder hasta la vida o desaparecer del tiempo lineal. Pero es justo esta contemplación de procesos o situaciones encontradas que definen la obra de Pellecer. En la serie Pinturas efímeras, el artista dibuja sin precisión, orden o consciencia, un patrón/dibujo con agua y documenta en video todo el proceso de evaporización, hasta que el dibujo desaparece completamente dejando al asfaltointacto de nuevo.  En Luz y canvas,  el artista documenta el reflejo de la luz sobre el canvas y presenta el patrón encontrado como un ready made que desaparecerá eventualmente, creando casi una poética de la nada, un espacio para la meditación y una crítica subyacente al ritmo de nuestra vida de ciudad. “Mi obra es también a partir de recorridos o procesos de una experiencia sensible personal”, explica el artista para darle entrada a obras como Formas de traslado, que nos lleva a la misma contemplación de un momento encontrado, el reflejo de la luz, documentado en video por largo tiempo, una obra que se relaciona a Untitled (Light Stain No. 1), de Sagastume.

Las intervenciones públicas de Pellecer, influenciadas por ideas del situacionismo, son también del interés del artista, como se refleja en la obra Juntemos columnas. Aquí el artista intervino una agrupación de tablas encontrada en una construcción y le impuso un patrón geométrico, que luego al ser removidas volvieron a agruparse por colores. En la entrevista, David mencionaba que algo importante en su obra es “trabajar con características del espacio urbano real”, pues le “gusta entablar diálogos con esa imposición arquitectónica y las dinámicas sociales que impone esa misma arquitectura. Así también creo que colocar una obra en el espacio público habla de mi interés social, de como una idea se va re significando y es una idea procesual que no solo me pertenece a mí sino a quienes forman parte de él”, comenta.

Bajo el mismo proceso de observación detenida, Sagastume también documenta el pasar del tiempo desde un solo elemento al que le presta toda su atención. Un cable que cambia de formas por el viento o la sombra de un árbol que se proyecta en la luz de una ventana, tanto Pellecer como Sagastume parten de un encuentro, tal vez casual, para que como estudio de luz o sombra, de geometrías encontradas, o de recorridos personales, nos detengamos a ver lo que ya está frente a nosotros. Aunque en esencia su trabajo es el espacio urbano, él considera que no aborda propiamente la urbanidad, sino “la inmediatez del espacio, pues es desde la Ciudad de Guatemala que opero, lo cual resulta bastante conveniente pues al final es en el espacio urbano en el que convergen muchos fenómenos que van en la línea de lo que me interesa”

  1. LA IDENTIDAD DIGITAL

En definitiva la era digital y la necesidad de definirse públicamente son elementos con el que la Generación cero nació o se crió desde muy pequeños. Como el simple acto de escribir una dirección de correo electrónico en la que uno debe definirse para los demás, la identidad que se crea en esa intangibilidad del Internet tampoco es un tema que se trate por primera vez y los artistas responden a estéticas y cuestionamientos globales que incluso se moldean desde plataformas como Instagram[7]. El Net Art que surgió por estímulo de esta misma plataforma es sin duda un referente importante al que responden desde una postura de “dios” que puede crear mundos, realidades y alterar, descomponer y  destruir los códigos de una imagen y modificar su esencia o su ADN.  Miguel Reyes (1999), el más joven de los artistas de este ensayo, quien se considera más un estudiante de arte que un artista per se, en su obra se comienzan a trabajar inquietudes por lo que compartimos y quienes somos en la red. Mario Molina (1994)por otro lado revisa la estética de lo digital en fotografías que utiliza para documentar simbologías y personajes que él mismo crea, y en sus videos presenta un mundo digital cínico, casi heterotópico[8].  Yavheni de León en sus primeras obras también mostraba un interés por los lenguajes digitales, que ya tienen vida propia.

Miguel Reyes es estudiante de arte en el Creatorio Artístico Pedagógico y comienza a mostrar interés por los temas de la identidad en el espacio virtual. Su crítica es una parodia a la manera en la que nos presentamos ante el público y la falsa imagen que nos creamos en ese espacio que si bien no existe, significa. Miguel comenta que “con su trabajo quisiera explorar los límites de la identidad, sus alteraciones y expresiones dentro de un espacio real y virtual, siempre desde mi perspectiva personal, como yo interactúo como individuo y desde la perspectiva más general de las generaciones mía y cercanas mí”, por eso el sujeto de su fotografía siempre es él mismo y la parodia parte desde su persona, para abarcar una universalidad. “Siendo parte de la diversidad sexual siento una necesidad de compartir mis experiencias. Fui criado evangélico, aislado, con mi única manera de expresarme siendo el internet, y todo eso lo resumo diciendo que trabajo identidad”.

 

El trabajo de Molina tiene un cierto “cinismo digital” dentro de sí. Una especie de aura oscura que revela, a partir de la simbología, una identidad digital que cobra vida. Es en este mismo intangible de Internet donde él se cuestiona e interactúa con la relación humano-Internet o humano-tecnología, aun cuando el medio que utiliza no es internet per se. Sus fotografías se ven muy influenciadas por estéticas digitales como el movimiento vaporwave que justamente le interesa por “esa sensación de la pérdida de identidad del creador, de que el artista genera la obra y le pertenece al internet, al público en general”. Cada fotografía es un símbolo a descifrar, y sus videos son composiciones digitales donde la voz misma es producida por una computadora y lee una historia personal, como si en efecto el Internet fuera un persona, más que un espacio para personas. “Lo que me interesa es la acción social del presente, lo que presenta la cultural desde el internet o la tecnología. Me interesa resaltar la mente globalizada, incluso influida por los medios de comunicación. Creo que el Internet crea realidades alternas, controladas, aunque muchas veces inconscientes” y eso se refleja en su trabajo. Sus referentes los menciona como la fotógrafa Cindy Sherman y los artistas de nuevos medios Eduardo Kac y Klaus Obermaier, a quienes regresa para preguntarse sobre los cuerpos en Internet que él soluciona por medio de los bebés de juguete que coloca como personajes recurrentes, tal vez diciéndonos que aún somos unos niños en este ciberespacio o que del ciberespacio mismo están naciendo identidades que tienen vida propia.

Yavheni también mostró un interés por la digitalización al inicio de su trabajo como artista, pero este fue un tema que se desplazó para tocar identidades y cuerpos reales, en vez de virtuales. En ambas obras descompuso un discurso en código binario, el lenguaje de la computadora, para de alguna manera comparar esta simbiosis de palabra, tal vez mostrándonos que entre Internet y nosotros no hay tantas diferencias. Además los materiales, un papel doblado y una porcelana, son delicados y pueden romperse por una fuerza humana, como los mismos códigos binarios.

  1. SEXUALIDADES REVISADAS
Yavheni de León. Maquetaciones mentales. Calcos. 2011. Cortesía del artista.
Yavheni de León. Maquetaciones mentales. Calcos. 2011. Cortesía del artista.

La definición de lo que es un hombre o una mujer se construye a partir de los roles sociales que han existido y mutado con los años, y desde las imágenes que instituciones, la publicidad, las industrias y los medios de comunicación nos imponen, muchas veces sin estar conscientes de ellos. Los intereses de Yavheni de León son también esta revisión de la masculinidad, desde el imaginario e imagen que debería de tener un hombre.

Numa Dávila (1990) es artista visual y poeta y desde ambas disciplinas aborda temas de sexualidad y cuerpo, especialmente a través del video, en el que documenta acciones para cuestionar la imposición de roles de “mujer y hombre”, de “feminidad y masculinidad” y cómo el cuerpo se censura y se mercadea desde ciertos puntos. Ella mención que su “interés fundamental podría resumirse a lo relativo a la sexualidad humana, el cuerpo y el cúmulo de identidades sexo-genéricas y sociales con las que cargan esos cuerpos”. En 2015 presentó Trans/de/figu/raciones, como una necesidad “de experimentar otras representaciones de esas identidades asignadas a mi cuerpo, por simplemente biología”, menciona. “La ‘transdesfiguración’ implicó para mí un transitar por las identidades binarias de género a partir del pelo y, de la reflexión de que ciertos materiales y secreciones corporales también tienen connotaciones sociales asignadas a cierto género, ya sea femenino o masculino”, por eso en el performance se muestra desnuda ante espejos que censuran las únicas partes de su cuerpo que podrían identificar su género y recorta su vello púbico para construirse una barba que poco a poco va cubriendo todo su rostro deformando el mismo símbolo de género.

La sexualidad, como orientación e identidad, para esta generación ya no se vive solamente desde las imposiciones de los masculino y lo femenino, sino desde sus múltiples orientaciones como transexualidad, bisexualidad, etc. Pero aunque estos temas están más presentes en la realidad y el imaginario, aún son abordados desde una crítica al sistema que no los reconoce, los censura o bien los impone. En el caso de Nora Pérez, ella contrata a un especialista en transformaciones travesti, para que la “convierta”, mientras se cuestiona “la identidad de una mujer como tal, como género, como cuerpo, como ser humano”, como ella misma menciona, al partir de preguntas como ¿Cómo se define una mujer travesti? ¿Es una mujer? ¿Es un travesti?”. El resultado fue su personaje Blondine, que continuaría en su trabajo por varios años, siempre para cuestionar esos roles impuestos, sin criticar o apoyar, sino experimentar desde su propio cuerpo la transformación que le sucede a otros cuerpos.

 

CONSTRUCCIONES PRELIMINARES

Si bien hablar de las definiciones de una generación entera, tomando en cuenta solo a algunos agentes y con el corto lapso que llevan de producir, puede ser una tarea engañosa, arriesgada o incuso pretenciosa, mi interés va más allá de definir, encasillar o sentenciar y esta primera investigación sirvió como mapeo personal para de alguna manera evidenciar lo que piensan los jóvenes artistas y partir de allí para ir documentando, analizando y conociendo la producción que se irá formando en los siguientes años, con los mismos o nuevos agentes, de los que tal vez al final no quede ninguno. Ese futuro posible, que comienza a sentar bases desde ya, en temas como el cuerpo, la sexualidad y el internet, es una emocionante consecuencia de encontrarse con estos artistas y sus múltiples inquietudes compartidas. Aún me faltan muchos por conocer, por lo que esta investigación se seguirá alimentando. Pero pienso que la generación necesita comenzar a conocerse entre sí, crear alianzas, debates, formulaciones conceptuales, para trabajar conjuntamente, desde la individualidad de cada uno y para reconocer su presente en una escena en la que comienzan a incursionar.

 

[1] Trujillo, S. (2015). Generación polisémica. Desde la posguerra a las nuevas formas de violencia en el país. esQuisses. Tomado de: http://www.esquisses.net/2015/05/generacion-polisemica-desde-la-posguerra-a-las-nuevas-formas-de-violencia-en-el-pais/

[2] Slotnisky, D. (05 de mayo de 2012). Cómo Internet está cambiando la forma en que funciona el cerebro humano. La Nación. Tomado de: http://www.lanacion.com.ar/1470127-como-internet-esta-cambiando-la-forma-en-que-funciona-el-cerebro-humano.

[3] Pinto, J. (2015). Sobre la importancia de la eternidad: Generación, Encuentro Profesional/Diagnóstico. esQuisses, http://www.esquisses.net/2015/05/sobre-la-importancia-de-la-eternidad-generacion-encuentro-profesionaldiagnostico/.

[4] www.the9.99.gt

[5] www.espiralaespora.org

[6] Bourriaud, N. (2008). Estética relacional. Buenos Aires: Editorial Adriana Hidalgo.

[7] Art Basel. Talk with Klaus Biesenbach, Director of MoMA; Simon de Pury, Auctioneer; Hans Ulrich Obrist, Co-Director Serpentine Gallery; Kevin Systrom, CEO and co-founder of Instagram; Amalia Ulman, Artist. (20 de enero de 2015). Instagram as an Artistic Medium. Los Ángeles, California, Estados Unidos. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=m8PHAtm9Buk

[8] Foucault, M. (14 de marzo de 1967). De los espacios otros “Des espaces autres”. Obtenido de Conferencia dicada en el Cercle des études architecturals: http://www.farq.edu.uy/estetica-diseno-ii/files/2014/05/foucalt_de-los-espacios-otros.pdf

 

*Josseline Pinto, Guatemala (1996). Es poeta, gestora, periodista cultural y estudiante de curaduría y crítica de arte contemporáneo. Escribe sobre arte para el suplemento cultural Magacín de Siglo.21 y la revista digital esQuisses.net. Actualmente maneja el blog de crítica laboratoriospresentes.wordpress.com y es estudiante de Curaduría de Arte Contemporáneo en el Node Center for Curatorial Studies Online de Berlín, Alemania. Con su poesía ha participado en distintos festivales, como el XVII Festival del Centro Histórico y el 11 Festival Internacional de Poesía en Quetzaltenango, ciudad en la que publicó el poemario Cartas íntimas (2015) con Chuleta de Cerdo Editorial. Su trabajo ha sido publicado en varias antologías y revistas de Guatemala, El Salvador y México.

 

Para citar este ensayo: Pinto, J. (2015). Generación cero: enlaces e inquietudes en formación. Gimnasia – Ejercicios Contemporáneos. Recuperado de https://revistagimnasia.com/2015/08/28/generacion-cero-enlaces-e-inquietudes-en-formacion/