Guatemala Después… y después: crítica, creatividad e innovación – Alejandro García

Alejandro García, de la revista digital esQuisses conversa con los curadores de la exhibición Guatemala Después, recientemente inaugurada en la galería de Ciudad de la Imaginación en Quetzaltenango, luego de su paso por Nueva York en abril.

Guatemala Después permanece como esos rastros creativos e históricos que profundizan una huella, una problemática y amplían el espectro creativo contemporáneo. Ciudad de la Imaginación en Quetzaltenango y The New School en Nueva York gestionaron esta muestra, una exposición que busca revelar las maneras en que entendemos la memoria histórica a través del arte. El diálogo que Guatemala Después propone es poder repensar la historia del país desde diferentes perspectivas y planteamientos.

Alejandro García

Publicación original de esQuisses.net

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El arte en Guatemala permanece, de alguna forma, atemporal, como suspendido en una dimensión densa y palpable. El arte guatemalteco responde no solo a inquietudes y destellos creativos, sino son esas obras las que ayudan a forjar la historia, a formar y reformar el pensamiento colectivo; son parte del desarrollo histórico del país. Los autores creativos son también representantes en la memoria histórica como quienes la protagonizan.

Guatemala Después permanece como esos rastros creativos e históricos que profundizan una huella, una problemática y amplían el espectro creativo contemporáneo. Ciudad de la Imaginación en Quetzaltenango y The New School en Nueva York gestionaron esta muestra, una exposición que busca revelar las maneras en que entendemos la memoria histórica a través del arte. El diálogo que Guatemala Después propone es poder repensar la historia del país desde diferentes perspectivas y planteamientos.

Entre los objetivos del proyecto se encuentra el de abrir nuevos espacios para presentar y dar a conocer el arte contemporáneo de Guatemala, construir redes internacionales (…) y abordar temas relacionados con Guatemala y la sociedad latinoamericana. Estos artistas son espejos críticos de la realidad del país. – Pablo José Ramírez, co-curador del proyecto.

Hoy ahondamos en los tres pilares de edición de la muestra, los curadores del proyecto que dieron guía y armonía a las voces del después: Anabella Acevedo, Pablo José Ramírez y Nitin Sawhey

Entrevista a Anabella Acevedo y Pablo José Ramírez, co curadores de Guatemala Después

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Creo que ha sido una coincidencia afortunada que esta exposición se dé dentro del marco de los movimientos sociales actuales. Sin embargo, la historia de Guatemala es tal, que de alguna u otra forma hubiera encajado perfectamente en otro momento. – Anabella Acevedo

Algunos de los artistas presentes en la muestra gozan de una amplia carrera, ¿qué elementos pueden notar han cambiado o madurado en su propuesta inicial a lo presentado en “Guatemala Después”?

Anabella: Es difícil decirlo, los artistas con más trayectoria tienen, en general, han ido madurando con el tiempo y han ido adquiriendo una capacidad para adaptarse a nuevas propuestas. Creo que sería muy apresurado hablar en este momento de elementos concretos de cambio o de madurez a partir de su experiencia en Guatemala Después, esto creo que se podrá ver más adelante, no ahora.

Pablo José: A mi parecer ha habido más bien un desplazamiento del arte, hacia el problema de las culturas. La producción de los últimos años de varios artistas cada vez piensa menos en “la política” y más en “lo político”, en las cuestiones indígenas y su relación con el mestizaje, en las micro políticas (sexualidades, genero, etnicidad, comunidad) es, de algún modo, una superación del discurso de la posguerra.

¿Por qué la búsqueda de sanación histórica a través del arte y de esta muestra?

Anabella: Es algo que ya viene de muy atrás y responde de una necesidad existencial vinculada al contexto socio político de Guatemala. Ya en la Bienal Paiz pasada, la sanación fue un tema que surgió porque se identificó que había un grupo de artistas para los cuales esto era importante. Con esta muestra intentamos propiciar las reflexiones de la historia desde el presente, pero tomando en cuenta la memoria histórica que aún se está configurando. Es una búsqueda por entender el país, por entendernos, precisamente para sanar.

¿Cómo refleja la muestra “Guatemala Después” el momento social y sociocultural de ahora?

Anabella: Creo que ha sido una coincidencia afortunada que esta exposición se dé dentro del marco de los movimientos sociales actuales. Sin embargo, la historia de Guatemala es tal, que de alguna u otra forma hubiera encajado perfectamente en otro momento. Existe la misma necesidad de reflexionar y estudiar nuestra historia para hacer posibles los cambios estructurales que restauren el tejido social del país, que hace diez, veinte, treinta años. No obstante, por primera vez desde hace mucho tiempo se están dando una serie de eventos que nos hacen pensar que algo puede estar cambiando, de ahí que una muestra como Guatemala Después podría ser un aporte.

Pablo José: Guatemala Después es una exploración de la historia con una noción de presente. La premisa fundamental del proyecto es intentar explorar otras formas de escribir la historia contemporánea observando con ojo critico y vigilante esas formas dominantes en las que se ha escrito una historia, que excluye a la mayoría.

¿Creen que esta muestra y el trabajo actual de los expositores va de la mano, digamos, de manifestaciones artísticas contemporáneas?

Pablo José: Creo que la llamada posguerra en Guatemala ha marcado definitivamente todos los ámbitos de la producción cultural, pero veo que los intereses y preocupaciones de la literatura, por ejemplo, en muchos casos son distintos a los de las artes visuales. El diálogo es posible, pero no es cosa fácil, sin embargo, muy necesario.

¿Qué ofrece el ejercicio de “repensar el pasado” al cuerpo artístico de un autor presente en el “pasado” y el “ahora”?

Anabella: Para muchos artistas se trata de algo inevitable en un país como Guatemala. No necesariamente de manera directa y obvia, pero sí como una constante en sus procesos de investigación y reflexión. La historia de Guatemala ofrece mucho material para estos procesos, tanto a nivel social como individual, algo vinculado al tema de la sanación también.

Pablo José: No hay forma de pensar el presente, sin revisar el pasado y proyectar el futuro. Pensar la memoria y la historia es un ejercicio. El arte, como lugar de la cultura, es siempre en ese sentido ahistórico. Por ejemplo, una obra de primera mitad del siglo XX puede ser contemporánea en el sentido de su contribución presente y una obra de Benvenuto Chavajay puede ser casi una exploración arqueológica. El arte es en este sentido un coqueteo con lo eterno.

¿Qué ofrece el ejercicio de “repensar el pasado” a la escena artística?

Pablo José: Digamos que para el arte es importante entender la herencia colonial, pero también la herencia de culturas ancestrales que co-existen en el presente. El arte debe ser un recurso importante para desmantelar una forma de historia opresiva que se reproduce.

¿Consideran tan valiosa esta muestra para la memoria histórica como lo presentado y planteado en “el pasado”?

Pablo José: Tan valiosa como otros importantes proyectos en el campo intelectual. Pienso en la publicación de El futuro empezó ayer de Editorial Catafixia, por ejemplo. O en el trabajo de historiadores y antropólogos como Aura Cumes o Edgar Squit.

¿Qué temáticas ven latentes en la muestra que no existían en el discurso creativo del “pasado”?

Anabella: Me parece que el tema de la migración y de la búsqueda de otras maneras de leer y re escribir la historia son dos temas que de alguna manera resultan novedosos. De hecho una de las exposiciones más importantes de estas últimas décadas ha sido Mirando al sur, que tocó el tema de la migración. En realidad no creo que haya temas nuevos, quizás si nuevas perspectivas a partir de lo interdisciplinario, eso sí.

No hay forma de pensar el presente, sin revisar el pasado y proyectar el futuro. Pensar la memoria y la historia es un ejercicio. – José Pablo Ramírez

¿Qué tipo de intercambio –creativo y formativo- se obtuvo al trabajar esta muestra con The New School?

Pablo José: La posibilidad de trabajar con una universidad como The New School ofrece recursos y redes interesantes para las artes visuales. Implica también estructurar una agenda de actividades alrededor de la exposición con los recursos de Ciudad de la Imaginación y de The New School. Los públicos en Nueva York con un lugar como Parsons con su galería Sheila Johnson Design Center son públicos jóvenes interesados en explorar e investigar.

Anabella: Para Ciudad de la Imaginación trabajar con una universidad de los Estados Unidos fue todo un desafío, nos dio la oportunidad de confrontar prácticas curatoriales y de “ver” Guatemala desde una mirada exterior que propició diálogos interesantes. Por otro lado, fue un reto que las obras de Guatemala Después se enfrentaran a otros interlocutores que no estaban familiarizados con la historia del país.

¿Va a haber algún tipo de seguimiento a esta muestra? ¿Tal vez con otros autores, en diferente momento?

Anabella: De alguna manera sí. De momento se esta desarrollando un archivo electrónico que intenta no solo dar seguimiento al proyecto, sino hacerlo crecer. Para algunos artistas sus obras han sido pensadas como obras en proceso y seguramente seguirán desarrollándolas. Por otro lado, si se presenta la posibilidad de que la exposición sea llevada a otros espacios, con la participación de otros artistas, sería genial.

 

Entrevista a Nitin Sawhey, representante de The New School y profesor adjunto de Ciencias de la Información 

En particular el trabajo de los artísticas indígenas en Guatemala, así como el de la joven generación de artistas urbanos, están rompiendo fronteras entre las prácticas sociales y el arte de tal forma que todos podemos aprender de ellos.- Nihin Sawhey

¿De dónde surge el interés en colaborar con Ciudad de la Imaginación en Guatemala Después?

Nitin: A principios del 2013 empecé a trabajar con el Colectivo Andén, un grupo de artistas, bailarines, escritores, poetas y músicos de Quetzaltenango. El trabajo que realizamos fue capturado en un documental llamado Zona Intervenida, aún en producción (http://www.zonaintervenida.org ). Así inició mi relación con Guatemala.

Un ensayo de la curadora Anabella Acevedo titulado “arte y la generación de posguerra” en el que describía cómo jóvenes artistas en Guatemala estaban desarrollando nuevos espacios, colectivos y prácticas a pesar de la represión y violencia en el país, me inspiró a hacer una investigación sobre el arte contemporáneo y las prácticas socialmente comprometidas en Guatemala con un estudiante mío de maestría, Julián de Mayo Rodríguez, esto a finales del 2013.

Julián y yo trabajamos durante los meses siguientes entrevistando a unos 25 artistas, cineastas, periodistas, sociólogos y trabajadores comunitarios con los cuales examinamos la naturaleza de su compromiso creativo y político a través de los diversos contextos sociales e institucionales de Guatemala. El platicar con Anabella y Pablo José Ramírez hizo que consideráramos realizar una colaboración que permitiera unificar ese trabajo con discursos críticos desde una perspectiva curatorial.

Anabella y Pablo José estaban curando la Bienal del 2014 y mantenían cierta cercanía con el trabajo de varios artistas guatemaltecos e internacionales, así mismo, buscaban que la Bienal tratara temas indígenas, de periferia y prácticas sociales y comunitarias, para así expandir el vocabulario del arte contemporáneo visto en esas muestras.

Invité a un colega, Radhika Subramanian, líder del Sheila Johnsong Design Center y maestro de The New School a conocer a los curadores y artistas involucrados, para considerar cómo podríamos realizar una plataforma curatorial y exhibición en The New School el año siguiente. El proyecto de Guatemala Después se ideó entre conversaciones.

 

Al preguntarle a Nitin sobre su opinión de la escena artística en Guatemala, no solo demuestra interés y admiración, sino un amplio conocimiento de los artistas, colectivos y aconteceres creativos. Llama a los años 90 “cruciales” para los artistas guatemaltecos.

Sin duda, esa década fue un periodo importante para el arte contemporáneo guatemalteco, mismo que tiene gran influencia a las prácticas artísticas de hoy a pesar de ser, de alguna manera, política y estéticamente diferentes.– Nitin Sawhey.

¿Cómo reaccionó el público neoyorquino a la exhibición Guatemala Después?

Nitin: a pesar que la mayoría de personas no estaba familiarizada con el contexto histórico y político de Guatemala, la exhibición provocó una intensa curiosidad a algunos a aprender y profundizar en el complejo pasado del país. Mientras otros, fueron más bien atraídos por el aspecto visual y los temas lúdicos de la muestra. Para muchos la exposición dejó muchas preguntas sin respuesta sobre Guatemala, las cuales espero los haga indagar con más crítica en el futuro.

¿Hubo un interés especial de la comunidad latina en Nueva York?

Nitin: De hecho, sí. Tuvimos un gran alcance a la comunidad latina en Nueva York a través de nuestras redes sociales y los programas públicos. Muchos latinos atendieron con regularidad a nuestros eventos y recibieron con gusto ese acercamiento diferente a Centro América. Particularmente, la presentación del documental Granito de Pamela Yates e Izabel Acevedo y la actuación de un colectivo afro/latino tuvieron, en su mayoría, de un público latino.

¿El trabajar en Guatemala Después cambió tu percepción sobre el arte guatemalteco, su cultura y sociedad?

Nitin: No solo esta muestra, mi investigación y colaboración con artistas y curadores guatemaltecos durante los últimos 2-3 años sin duda ha modificado mi pensamiento sobre el rol de los artistas contemporáneos guatemaltecos en el contexto de conflicto y memora histórica. Espero que esta muestra influencie a otros a pensar con más cuidado y cómo la muestra se relaciona también con sus intereses y preocupaciones.

Mencionas que ahora es una época en que los artistas guatemaltecos están reapareciendo en la escena internacional, ¿cuáles, según tu percepción, son algunas de las diferencias y similitudes en el trabajo hecho en el pasado con el actual? 

Nitin: Los artistas más jóvenes no solo lidian con los temas de violencia, conflicto y memoria histórica, sino además se embarcan en nuevas direcciones y técnicas estéticas, libres de profundas preocupaciones ideológicas. Mientras tratan con preocupaciones menos conocidas como la marginalización de comunidades (incluyendo la LGBT y transexual) también trabajan en un contexto internacional, en preocupaciones más amplias/globales.

¿Cómo fue el proceso curatorial para ti y The New School?

Nitin: con Ciudad de la Imaginación realizamos una serie de talleres públicos en el 2014 para invitar tanto a artistas como a practicantes sociales activos a ayudarnos a enmarcar los elementos y preguntas importantes que eventualmente publicamos con la convocatoria de Guatemala Después. El propósito era revelar, activar, provocar y transformar las maneras en que entendíamos la memoria histórica, la represión, sanación y la utopía o distopia de la Guatemala emergente de los últimos 30 años. Así mismo, buscamos examinar las influencias políticas, culturales y económica entre Estados Unidos y Guatemala.

De los casi 30 conceptos que recibimos el equipo curatorial, formado de miembros de The New School y Ciudad de la Imaginación, seleccionó a 12 proyectos artísticos.

Ciudad de la Imaginación trabajó de cerca con los artistas para refinar los conceptos de su proyecto mientras iniciaban la producción colaborativa a finales de año. En paralelo con mis estudiantes empezamos a examinar los contextos históricos y contemporáneos en los cuales los practicantes artísticos han estado navegando y produciendo respuestas crítico-creativas en Guatemala.

¿Qué valores creativos crees que poseen los artistas guatemaltecos?

Nitin: Los artistas guatemaltecos hoy están pensando más allá de los dialectos binarios y se comprometen en formas y matices más complejos para acercarse a las preocupaciones sociopolíticas y estrategias estéticas. Al no estar a una institución de arte contemporánea y sus fondos, esto les permite desarrollar una manera más libre de acercamientos estéticos y preocupaciones que no son usualmente reconocidas o bien entendidas en el contexto artístico internacional.

En particular el trabajo de los artísticas indígenas en Guatemala, así como el de la joven generación de artistas urbanos, están rompiendo fronteras entre las prácticas sociales y el arte de tal forma que todos podemos aprender de ellos. Es una visión emocionante que espero que la escena artística internacional llegue a comprender, pero más importante que tenga influencia a la sociedad guatemalteca en sí.

¿Notas algunas similitudes entre el trabajo de Guatemala Después y otros creativos contemporáneos de otros países?

Nitin: Yo noto que muchos movimientos artísticos en contextos como el cubano, iraní y palestino, tienen artistas que confrontan retos similares de conflicto y marginalización.

Fuente: http://www.esquisses.net/2015/06/guatemala-despuesy-despues-critica-creatividad-e-innovacion/