TEXTOS ERRANTES, TAMARA DÍAZ BRINGAS

En 2002 la investigadora y crítica cubana Tamara Díaz Bringas publicó el texto  Arte en Centroamérica: la mirada crítica, en la revista Atlántica Internacional 31. Una crítica, que también es autocrítica, a los diversos discursos del arte y reflexiones sobre el arte contemporáneo centroamericano.

“Ahora bien, partir de la obra de Luis González Palma nos permite, además, ubicarnos en una dimensión crítica, pero sobre todo poética del arte centroamericano -asumiendo por comodidad y no sin reservas la expresión. Así, el texto oscilará desde autores y propuestas específicas, a las posibles relaciones o regularidades entre algunas de ellas, sugiriendo líneas que se distancien de las tradicionales clasificaciones por género, países o temáticas al uso, para advertir otros desplazamientos y énfasis en el arte contemporáneo de la región, comprendido en sus incidencias contextuales. Entonces, más que de líneas convendría hablar de tejidos, en tanto pueda incluir, a la vez que el vínculo y la proximidad, la discontinuidad y la fragmentación.”

En febrero de 2007 Tamara Díaz Bringas presenta la ponencia Traducción y curaduría: el malestar de la mediación durante el Seminario Visiones y experiencias en el arte latinoamericano contemporáneo, organizado por el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo y la Colección Cisneros, en San José, Costa Rica.

“Hace rato –más de una década al menos– se habla de curaduría en Centroamérica. También desde hace tiempo contamos con curadores de circulación internacional y/o regional, con curadores locales, y otros muy locales; contamos con artistas-curadores, con gestores-curadores y, desde luego, con curadores-curadores. Sobra decir que hay también los jóvenes curadores e incluso algún activo veterano. Sin embargo, la práctica curatorial sigue siendo entre nosotros un asunto polémico y dudoso; algo que parece provocar tantas expectativas y sospechas como un recién llegado.”

Si mediar es traducir entre un contexto y otro, la autora explora la curaduría como un proceso de transformación y no como una operación neutral de traslado. Un proceso que puede implicar perdidas, pero también la posibilidad de creación conjunta.

“Me pregunto, entonces, si lo que distingue a la curaduría de otros discursos sobre el arte tendría que ver más bien con lo intraducible. La práctica curatorial produce sentidos, ojalá conocimiento en torno a las obras, pero conservando (o favoreciendo) un cierto núcleo intraducible de éstas. “La traducción –decía también Benjamin– es ante todo una forma”. Y es justamente en ese punto, el de una relación formal o poética, donde el vínculo entre traducción y curaduría me parece más fecundo.”

Accede a este y más textos en el blog-archivo personal de la autora: Textos Errantes.

Imagen: Jessica Lagunas, Para verte mejor, 2005