ÁNGEL POYÓN Y EL ESPÍRITU DEL OBJETO

No es sobre el objeto o la idea sino sobre el conjunto que crean juntos, la pareja simbiótica que al existir como elementos únicos se perderían en el todo del espacio. El rajawal de cada obra tiene una parte de la herencia y esencia del artista que se transmite en el discurso mudo de la misma…

Josseline Pinto

Publicado originalmente en Esquisses.net

Por Josseline Pinto

Una idea. Un objeto. Una imagen… pareciera que esto es todo lo que necesita el arte conceptual, no importa en qué orden, no tiene importancia cuál sea pensado primero; lo único valioso, al parecer, es que se presenten todas juntas para crear en unidad, un solo concepto, una solo muestra, una sola sustancia pero ¿y si hay algo más? Algo más grande que la materia y el artista, algo como el espíritu mismo del objeto que se conecta con la energía de su creador; en este caso Ángel Poyón, uno de los artistas conceptuales más influyentes en la escena guatemalteca que, con su honestidad, perfecta ejecución y profunda reflexión logra crear más que un concepto, materializa una extensión de su identidad, de su persona, de su espíritu y cuando alcanza la cúspide del sincretismo entre artista y artefacto se emancipa dejando una parte de él en cada una de sus piezas.

Ángel, el arte conceptual y su obra

Si le dicen a Ángel Poyón que les cuente un poco de él, como hice al comenzar la entrevista, su respuesta será algo así como “soy un persona que vive y nació en Comalapa en 1976, que se ha ido construyendo en su caminar por este espacio y tiempo…”. Ángel cree que su trabajo no se limita solamente a crear sino a verdaderamente conectarse con el “Rajawal” de los objetos, su espíritu mismo, ese que le habla y lo vuelve parte de él. Ángel explica que en su cultura a los objetos se les hace un ritual antes de sacarlos a usar, especialmente los objetos cercanos a las personas. Estos tienen un espíritu que hay que encontrar y eso es la unión que se tiene con el objeto, el elemento mismo que trasciende la materia y es el canal por el cual la pieza le habla a su creador. Más allá de la idea, es la conexión al protector o cuidador que acompaña a cada elemento de la naturaleza.

“Si yo trato de leerlo con los ojos casi que no me dice nada, pero cuando aplico lo que en kaqchikel le llamamos “Rajawal”, que quiere decir su espíritu, encuentro otras cosas en el objeto. Por eso a nosotros se nos ha ido quitando esa capacidad de pensar al mirar, poniéndonos a ver y a leer con los ojos.”

Esto mismo aplica, según Ángel, a responder las preguntas del ¿por qué las personas piensan que el arte conceptual no es arte, por qué no lo entienden, por qué les disgusta y se sienten indignados al estar rodeados de tantas ideas?  “Es porque en la educación tradicional nos enseñan a ver con los ojos y no con la mente… además el arte te muestra muchas cosas, muchos lados de la sociedad, lo que está pasando. Eso solo si te dejas adentrar a la idea, a la energía del objeto, porque a veces pasa desapercibido el arte y no pasa nada porque como ya la publicidad mueve todo, ella te da todo lo que puedas absorber de gratis, tomas lo que quieres de la información pero son puntuales, van al grano, entonces la gente ya no se detiene a pensar, incluso se siente molesta cuando debe de pensar” afirma el artista.

Esto es exactamente el punto del arte conceptual: crear reacciones, incógnitas, a veces entrar en conflicto con el espectador y otras veces guiarlo por un camino de pensamiento distinto, acompañarlo en la búsqueda de su propia respuesta, porque no importa qué tan fuerte sea el mensaje, Ángel conserva la postura “que son cosas que tienen que decirse” como él afirma.

El arte contemporáneo en Guatemala  como movimiento tiene sus orígenes en los años 60, podría decirse que específicamente en 1964 cuando Daniel Schafer y Luis Díaz fundan la primera galería de arte contemporáneo en el país, Galería DS. Después fue hasta en los años 80 cuando el arte vuelve a tener un asenso significativo con el colectivo Imaginaria a donde pertenecían artistas como Pablo Sweney, Moisés Barrios, Isabel Ruiz, Luis González Palma y la curadora Rosina Cazali, finalmente el último colectivo fuerte que revolucionó el registro artístico se da en el 2000 con el grupo de Octubre Azul conformado por varios artistas plásticos como Aníbal López, Regina José Galindo, Alejandro Paz, Jorge de León, Javier Payeras y Jessica Lagunas, entre muchos otros.

Por supuesto hay muchos artistas influyentes e innovadores entre estas épocas o paralelos a los movimientos “masivos” del arte y otros que se han convertido en máximos exponentes actuales de su propio estilo como Marlov Barrios, Benvenuto Chavajay y los hermanos Poyón que son parte intrínseca de la generación de artistas que están produciendo conceptos, piezas y en sí arte que vale la pena no solo difundir y conocer sino sentir y entender.

Le preguntaba a Ángel después de hablar de esta historia del arte en Guatemala si encontraba en la escena artística guatemalteca un avance, un retroceso o un problema y a esto responde que “el arte en Guatemala creo que va bien, según los proyectos de la Bienal de Arte Paiz hay unos muy interesantes y hay muchos artistas que están creando cosas nuevas. Pero sí hace falta apoyo al arte guatemalteco aunque últimamente los artistas nos la hemos jugado con lo que tenemos, pero para seguir aportando más creo que con apoyo sería mucho mejor y podríamos impulsar más nuestros esfuerzos individuales y colectivos como artistas. Otra cosa tal vez sea que el arte conceptual lamentablemente si tiene una mejor recepción en otro países que en Guatemala. Por ejemplo, tengo más piezas en colecciones de Costa Rica que en Guatemala. El arte conceptual ayuda a ver con el pensamiento, nos pone a pensar porque son muchas cosas: el objeto, la imagen, la idea. En Guatemala tenemos miedo a pensar.”

Trayectoria

Volviendo a su biografía, Ángel comenta que desde niño le llamaba la atención el arte.  “Recuerdo que de regreso de la escuela me quedaba observando las pinturas en las galerías abiertas que encontraba en el camino, en secundaria ayudaba a mi familia a vender en la tienda de mis padres y para empacar o envolver las cosas de venta compraban periódicos por libra y allí recortaba los artículos que tenían que ver con arte” afirma.

El arte entonces estuvo siempre presente en su vida pero antes del arte conceptual la carrera de Ángel Poyón comienza en 1992 cuando se encontraba realizando pintura popular, después en 1997 participa junto con su hermano en una exposición de pintura-paisaje y es en este momento donde decide romper el esquema e intervenir el molde ortodoxo y reciclado con el que se creaban todas las pinturas. En una entrevista publicada en ElPeriódico por Oswaldo J. Hernández en el 2009, Ángel comentaba que esta ruptura de lo tradicional se dio en 1997 por “algo más personal, algo de lo que se pueda estar satisfecho. Empecé a dibujar cosas más figurativas. Creo que esta primera pieza… fue el encuentro con nuevos medios y lenguajes que nos llevó a una reflexión más crítica.” Y esto es lo que se transmite a su obra actualmente, un juicio de valor que se transmuta a un objeto que cobra vida en el momento de significar algo más que su misma composición física.

Después de este renacer, en el 2000, en los tiempos de la Fundación Colloquia, se encontraba trabajando unas piezas junto con su hermano Fernando que a Javier Payeras y Darío Escobar les  llamaron la atención y fueron invitados a exponer su trabajo.  “Allí es donde llegué a saber sobre lo que se producía en otros lugares y lo que llamaban arte contemporáneo… llegó un montón de gente y yo no había visto nunca esa cantidad de personas, ahora el tipo de calidad de personas o los comentarios que hayan generado no los sé, nunca se llega a saber si a la mayoría de asistentes le va a parecer o no, afirmarlo es difícil.”

En el 2002 Ángel gana el glifo de oro en la XIII Bienal de Arte Paiz y esto le dio la oportunidad de participar en la Bienal del Istmo que se celebró en Nicaragua, allí comenzó a conocer a varios artistas centroamericanos y luego fue seleccionado  para exponer en el 2006 en la II Muestra Centroamericana de Arte Emergente en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) de Costa Rica. Las piezas que se presentaron allí le valieron una recomendación para en el 2007 aplicar a una beca en Cisneros Fontanals Art Foundation (CIFO) de Miami, la cual obtuvo. Después estuvo participando en el proyecto “Landing” curado por Joan Durán que se presentó en Washington, La Habana y Tai Pei, y en el 2010 participa en la XXXI Bienal Pontevedra en España y gana el primer lugar en la subasta de Arte Latinoamericano Juannio 2010. Su último trabajo en el extranjero es la muestra individual abierta en el 2012 en la Galería T20 en Murcia España y localmente se prepara junto con su hermano para exponer una colección en la XIX Bienal de Arte Paiz. A pesar de que su obra se encuentra viviendo en varios lugares alrededor del mundo, Ángel nunca se ha mudado de Guatemala y tampoco planea hacerlo “no sé donde sembraron mi ombligo que no me deja irme”, admite entre risas.

La bienal

La exposición Poyón se estará presentando en la XIX Bienal de Arte Paiz “TRANSvisible” que se estará llevando a cabo del 6 de junio al 6 de julio de este año. En este momento los hermanos se encuentran en el proceso de recaudar piezas, recabar objetos que tengan que ver con la visión y concepto de su colección que en sus palabras “molestará a varias personas”. Si se piensan en temas polémicos, actuales, objetos que prometen crear una reacción en el espectador, un suspiro que se tambalea entre las líneas de lo irónico y lo acusador, se estará acercando poco a poco a la muestra que están creando los hermanos.

Mientras Ángel me explicaba su proyecto su mirada se vio perdida en la ventana del restaurante donde nos citamos, a pesar de que todo el lugar estaba lleno de conversaciones rutinarias, bebés al lado lloraban por hambre y los meseros con una cierta experiencia obligada jugaban a los malabaristas con decenas de platos, el silencio se había subido a nuestra mesa hasta que dijo: “mirá al chavo que va en la esquina, el del traje sastre con las hombreras con tela típica”. Y en ese momento entendí que esa era la metáfora perfecta para ilustrar su próxima exposición. En la página de la Bienal se lee, bajo el nombre de “Especificidades que se nombran a sí mismas”, uno de los cuatro temas centrales que servirán de base para la galería: “este es un proyecto expositivo que intenta trascender una genealogía y una contemporaneidad supeditada al canon de la modernidad, en la cual la especificidad cultural indígena se encuentra desdibujada o reconfigurada a través del folclore, el turismo y tantas otras nociones de corte paternalista.”

De esta manera la obra de los hermanos Poyón entra en estos parámetros jugando con los detalles exactos de su obra que se mantienen guardados en la mente de sus creadores y serán revelados solo a aquellos que ya dentro de las paredes de la exposición puedan desprenderse de todo y ver con el alma, la mente y el corazón.

“Es una colección casi completa, además nuestra relación de hermanos es bastante estrecha, evaluamos las cosas que hemos ido recaudando, estamos viendo qué va y qué no va y al renunciar a la pieza individual le damos una fuerza distinta. Vamos a voltear la tortilla y sabemos que la exposición VA A CREAR REACCIONES, espero nos alcance  el tiempo de la exposición porque sí tenemos todo un mensaje que transmitir.”

El proceso de creación

Es interesante cómo el artista ha incursionado más en lo actual, reciente y mecanizado “creo que me he ido acercando más a lo moderno, a lo urbano porque he estado usando objetos más cercanos a todo esto –señalando la ciudad polvorosa por la ventana- que a lo que fue el 2009-2010. He usado objetos encontrados en la ciudad y que no son construidos por nosotros. Los que he ido encontrando están construidos por alguien más. Ya son de acá, de la ciudad, pero hay que reencontrarse”. De igual manera este proceso “progresivo” se ha dado solamente a nivel personal, como la lucha del individuo por conservar su identidad pero siguiéndole el paso acelerado al mundo, “pero no sé si este mismo proceso va a ir evolucionando o va a volver a sus raíces… es difícil de responderte porque los abuelos antes de ver el futuro miraban el pasado y de ahí partían.”

El proceso creativo de Ángel gira en torno a la observación. “Es ir viendo, escuchando, documentando, pensando. A veces llegan primero las imágenes  y luego el concepto o viceversa.”

Kamin hoy

El trabajo de Ángel no se queda solamente en la materialización de ideas, transciende más allá de una simple exposición de su trabajo.  En Comalapa es uno de los fundadores del colectivo Kamin, que significa “Hoy” en Kaqchikel. “El colectivo se creó porque queríamos un espacio que no teníamos, entonces lo creamos y poco a poco se fue dando y ahora ya tenemos el espacio físico. A penas se está construyendo la escena artística de Comalapa y hay muy poca gente que está asistiendo a los eventos culturales pero es algo que se va construyendo e igual pasa también en la ciudad, la gente no se involucra.”

El colectivo no solamente se enfoca en una disciplina como el arte conceptual o en sí todo el arte plástico sino involucra varias artes convirtiéndose en “un espacio de convergencia artística que es de todos. A finales del año pasado con los compañeros de Kamin rodamos un cortometraje y por supuesto es otra la dinámica y la experiencia. Luego, en estos días he visto cómo se está armando un grupo de teatro y hay espacio también para la música, que es lo que más atrae al público en Comalapa.”

Fuente: http://www.esquisses.net/2014/05/angel-poyon-y-el-espiritu-del-objeto/