Una cartografía centroamericana en la galería Klaus Steinmetz

Muchos artistas centroamericanos actuales utilizan constantemente los mapas como representación física de un espacio en sus obras”. Klaus Steinmetz

En los versos itinerantes del libro Canto general , el chileno Pablo Neruda nos habla de la vida en un paraíso de llagas implacables: “De noche y día veo los martirios, / de día y de noche veo al encadenado / al rubio, al negro, al indio / escribiendo con manos golpeadas y fosfóricas / en las interminables paredes de la noche”. Las palabras se refieren a la tierra bendecida –y a la vez condenada– de Centroamérica, la cual se muestra hoy, como obras de arte, en la galería Klaus Steinmetz Contemporary Art.

La exposición se titula Centroamérica: el mapa no es el territorio y reúne piezas de 23 artistas de cinco países (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) con el propósito de cartografiar los conflictos históricos que han dado forma a nuestra región.

“El concepto de mapa le brinda unidad a la muestra. Muchos artistas centroamericanos actuales utilizan constantemente los mapas como representación física de un espacio en sus obras; sin embargo, también hay trabajos que tratan mapas mentales, los que dan sentido a situaciones históricas como los conflictos raciales y la violencia de las maras”, afirma Klaus Steinmetz, dueño de la galería y curador de la exhibición.

Centroamérica: El mapa no es el territorio encuentra grandes exponentes del arte contemporáneo de la región: Priscilla Monge , Joaquín R. del Paso , Luis González Palma , Walterio Iraheta , Benvenuto Chavajay

“Desde la muerte de Virginia Pérez-Ratton en el 2010, no se han hecho esfuerzos significativos por reunir a la plástica centroamericana contemporánea. Esto es lamentable porque ha surgido una nueva generación de artistas. La Fundación Teorética y el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo han trabajado con estos jóvenes creadores, pero siempre de manera individual. Era una tarea pendiente que quise atender”, explica Steinmetz y agrega:

–Es necesario mostrar unificado el arte de la región. Los países centroamericanos son muy pequeños, y resta fuerza el promover la plástica solo de manera autóctona.

El arte contemporáneo se expresa en infinidad de formas, y esto se evidencia en la exposición: apreciamos óleos, acrílicos, esculturas, fotografías, bordados, instalaciones, objetos y documentaciones de performance .

“Hoy, la técnica sirve a lo que se quiere comunicar. Es válido utilizar un objeto encontrado, un pedazo de papel, una acuarela o una escultura, si es la forma más adecuada de externar la idea”, opina el curador.

Steinmetz resalta el valor didáctico de la muestra, la cual nos invita a abrirle las puertas al arte contemporáneo por medio de pequeños textos explicativos que acompañan cada obra.

“Con este tipo de expresiones estéticas hay muchas reservas pues lo que no se entiende, se rechaza. No es necesario explicar siempre las piezas, pero habrá dificultades en la comprensión del mensaje si no se conoce el contexto en el cual se elaboró. Con estos insumos adicionales, las personas pueden decidir si les interesa o no”, comenta.

Reflexión. Centroamérica nos habla de su historia conforme los ojos se pasean por la galería. Si la mirada se detiene en el centro de la sala, se encuentra con Mejengo , un futbolín con la forma del mapa de Centroamérica hecho por el costarricense Joaquín R. del Paso. “Es una escultura interactiva: está diseñada para ser utilizada, no solo para ser contemplada. En la pieza trato los conceptos de geografía, nacionalidad y territorio. Además, comento el futbol, que es la ‘religión emocional’ del pueblo”, explica el artista.

Menjengo representa las dificultades que tenemos los centroamericanos para ‘jugar’ entre nosotros y las emigraciones fuera de la región, ya sea hacia el norte o hacia el sur. También quise simbolizar los rígidos ejes de poder a los que nos sometemos día a día por medio de las varillas que atraviesan a los jugadores”, amplía Joaquín.

A su vez, el edificio Empire State de Nueva York nos impresiona encima de la pirámide 1 de Tikal, uno de los centros de la civilización maya precolombina. Se trata Prolongación , una escultura tallada en madera por el guatemalteco Marlov Barrios.

“La pieza pertenece a la serie Turbo avistamientos , que yuxtapone iconos de diferentes momentos de la historia para comentar la alienación cultural y la pérdida de la identidad en el mundo globalizado”, dice el Barrios.

La imagen que presenta la obra es alusiva a las nuevas formas de colonización a las que se somete Centroamérica. “El arte incita a que pensemos de forma crítica en nuestro mundo. Por medio de muchas de mis obras ironizo el sin sentido de vivir en una sociedad totalmente consumista”, agrega el artista.

Por otra parte observamos una fotografía en la cual se desdibujan las fronteras entre ideologías. La imagen documenta una parte del proyecto Auras of War , del nicaragüense Ernesto Salmerón, y muestra el proceso de extracción de una imagen de Augusto César Sandino que se encontraba en un muro de Granada (Nicaragua). Luego, el trozo de pared es transportado en un camión de la antigua Alemania Democrática llamado “El gringo” por dos veteranos: un sandinista y un contra.

En el libro Imagen, palabra, lugar, sujeción y mirada en las artes visuales centroamericanas , Pablo  Hernández Hernández, profesor de filosofía del arte de la Universidad de Costa Rica, dice acerca de Salmerón: “Más que piezas de arte, los trabajos de Ernesto Salmerón son experiencias y procesos que permanecen desarrollándose aún después de exhibidos en museos, bienales o galerías”.

Centroamérica se mapea con arte y hermandad en la galería Klaus Steinmetz. Lo que se delinea no es el territorio, sino nuestra preciosa memoria… con llagas y matirios.

Artistas-cartógrafos. La exposición incluye obras de los costarricenses Fabrizio Arrieta, Javier Calvo, Óscar Figueroa, Priscilla González, Federico Herrero, Mimian Hsu, Miguel Imbach, Edgar León, Priscilla Monge y Joaquín R. del Paso.

También se ofrecen piezas de los salvadoreños Mauricio Esquivel, Walterio Iraheta y Ronald Morán.

A su vez pueden apreciarse creaciones de los guatemaltecos Marlov Barrios, Moisés Barrios, Benvenuto Chavajay, Darío Escobar, Luis González Palma, Norman Morales y Ángel Poyón.

Además, en la muestra hay obras del hondureño Adrián Vallencillo, y de los nicaragüenses Marcos Agudelo, Rolando Castellón y Ernesto Salmerón.

Texto Extraído de  Diario la Nación. 9 de marzo de 2014.