Como que todo se volvió desechable

 Y ese balde representa también la cuenca del lago donde uno vive. Es un material que no solo ha cambiado al pueblo, sino la estructura. Los objetos o utensilios de barro ya no se usan, se quedaron en el olvido. Ahora es una cultura de plástico.

Benvenuto Chavajay

Mariangela Méndez conversa con Benvenuto Chavajay para la plataforma SABERESCONOCER del 43 Salón (inter) Nacional de Artistas, Colombia.

MM: Su trabajo está muy ligado al lugar donde nació. ¿Qué sucede cuando las obras llegan a otro contexto, en este caso a Medellín?

BC: Este trabajo y la mayoría de mi producción tiene que ver con mi entorno, con recuerdos de mi niñez en mi pueblo, que queda a 200 kilómetros de la capital. Al viajar, las obras ofrecen conexiones que podríamos llamar inmediatas, como lo que sucede con las piedras. Las piedras son un elemento universal, pero cada uno les da sentido según su experiencia.

También hay una conexión porque en Colombia hay etnias, ¿no? Y yo hablo desde ese entorno.

Esas piedras con las cintas [de chancletas] son como un jardín de niñez; de la misma forma que el lago es mi piscina de infancia, porque yo vivo en la orilla del lago Yatitlan.

Sobre el viaje, si es posible que la obra cambie un poco, pero sigue siendo mi jardín. Puede que mute, pero el sentido permanece.

MM: En la obra que trae al Salón hay un contraste entre materiales naturales e industriales. ¿Puede hablarnos sobre esto?

BC: En los anos 70s llego el material que cambio la estructura de la cultura. El plástico llego a las comunidades indígenas para bien o para mal y cambio toda la estructura cultural, social y antropológica. La cultura como que se aplasticó, ya no era la cuestión natural de las cosas.

Ese material nos marcó como pueblos originarios. Yo como ser humano y artista soy testigo de esos procesos y cambios de la cultura.

MM: ¿En qué sentido lo cambio?

BC: Antes cuando uno iba al mercado llevaba su canastito, para pedir una libra de carne. Ahora pides una libra de carne y lo primero que sacan es una bolsa plástica. Como que todo sea plástico, se volvió desechable. Eso es muy común en los pueblos ahora.

Mi reflexión tiene que ver con el uso del material. No son solo las cintas de las chancletas, también hago pinturas con los guacales [calabazos] que han sido reemplazado por baldes.

Y sucede que, como no existe la palabra ‘plástico’ en el idioma originario (el Tz’utujil), se adoptó ‘plástico’ como sinónimo de ‘guacal’. Si uno dice “¿me pasas un plástico?” en Tz’utujil, le pasan el guacal. Y ese balde representa también la cuenca del lago donde uno vive.

Es un material que no solo ha cambiado al pueblo, sino la estructura. Los objetos o utensilios de barro ya no se usan, se quedaron en el olvido. Ahora es una cultura de plástico.

MM: En su pieza original usted usaba piedras del lago donde vivía, pero en Medellín usara piedras locales…

BC: Es importante que las piedras sean de un lago o de un rio. Para mi es importante la conexión entre el agua y la piedra, así no pierde el sentido de lo que yo doy. Para la instalación es muy importante que el color sea natural.

Cuando viajo, llevo en mi equipaje unas cintitas [de chancleta] y busco piedras que sean de lago o de rio, las llevo a mi casa o apartamento y se los pongo. Así la obra no cambia, puedo construir mi jardín en diferentes partes del mundo.

Fuente: http://43sna.com/artistas/chavajay-benvenuto/