SANAR LAS VÉRTEBRAS. SANDRA MONTERROSO

Es una responsabilidad ética a la que no puedo renunciar y que viene de mí misma pero también de los otros. Me interesa la búsqueda de la estética pero que desde la ética no puede estar separado de lo político y por ende, de lo social.

 

 

La Devolución del Penacho de Vucub Caquix. 2014. still de videoarte, cortesía de la artista.
La Devolución del Penacho de Vucub Caquix. 2014. still de videoarte, cortesía de la artista.

Desde Viena, donde actualmente reside estudiando, Sandra Monterroso (Guatemala, 1974) concedió a Gimnasia una entrevista donde nos cuenta acerca del fundamento ético que acompaña su concepción del arte, los procesos de sanación que representan sus obras y de los desafíos que ha encontrado en el camino, muchos de estos más allá de las procesos de creación.

Graduada con una maestría de Procesos de diseño en Puebla, fundadora de la Asociación de diseñadores y artistas DAC, activa desde la década de los noventa, Sandra Monterroso forma parte de una generación de artistas que visibilizaron un cambio de época en su país. Ha participado en múltiples exposiciones individuales y colectivas en Guatemala, Latinoamérica y Europa. Su camino artístico ha sido un constante filosofar en el que la mujer y la creadora recorren y reconocen vertebras y médulas espinales alrededor de temas vitales como la identidad, los estereotipos y las imposiciones culturales violentas.

Agradecemos a Sandra por su tiempo para responder a estas preguntas.

 

-Para comenzar, ¿qué te motiva a dedicarte al arte?

Es un llamado interno, una fuerza desde mi conciencia que me impulsa a hacer arte y por ende, a dedicarme a ello. Es una responsabilidad ética a la que no puedo renunciar y que viene de mí misma pero también de los otros. Me interesa la búsqueda de la estética pero que desde la ética no puede estar separado de lo político y por ende, de lo social.

-El diseño gráfico ha sido un soporte muy importante en tu vida y en tu obra artística. Además, fundaste el  estudio-taller de diseño y arte DAC, del cual nos gustaría pudieras contarnos un poco para quienes no conocen esta iniciativa.

Estudié diseño gráfico porque no se puede estudiar artes visuales en Guatemala, el aprendizaje de esta profesión y trabajar como diseñadora me ayudó a poder sostenerme económicamente y también sostener mi profesión como artista. Si bien es cierto me siento cómoda haciendo diseño, me empecé a interesar por los proyectos que tuvieran que ver con el arte, el medio ambiente, el diseño y la cultura. De allí surge DAC, una asociación sin fines de lucro que intenta crear un espacio de encuentro e intercambio de aprendizaje, tanto del diseño como del arte contemporáneo.

Creo que mi obra artística no utiliza el diseño gráfico como plano de expresión pero sí utiliza ciertas herramientas que aprendí en la universidad y en la práctica, tales como el análisis de la imagen, los signos, los discursos visuales, la utilización de los colores, el orden y administración que se debe tener para desarrollar un proyecto de diseño. Cuando trabajo un proyecto de arte no acciono de la misma manera que cuando desarrollo un proyecto de diseño. En el arte se puede ser más libre, sin embargo utilizo todo el conocimiento aprendido, claro.

-Con tu experiencia ¿cuál crees que es el papel del diseño gráfico en un país como Guatemala?

Es muy importante si volvemos a la cuestión de la estética como acción ética y política. El diseño gráfico puede hacer visible una serie de expresiones, ordenar textos, puede incidir en el ámbito de lo ético porque puede empoderar la presencia e identidad de las instituciones y si estas instituciones son para el soporte del plano estatal, gubernamental, no gubernamental, instituciones para el arte para la cultura, la educación, la ecología, el desarrollo urbano, grupos organizados que necesitan visibilidad, cooperativas, etc., el diseño gráfico puede incidir en mejorar la calidad de vida de un país como Guatemala.

-Los temas presentes en tu obra artística han girado alrededor de la violencia psicológica, la imposición de estereotipos, la destrucción y la transformación violenta, la reflexión entre lo cultural y político, lo contemporáneo y lo ancestral, la búsqueda de identidad… También has mencionado en varias ocasiones el despertar que significó para ti la conexión con las mujeres de tu familia, tus antecesoras, tanto por su cultura como por sus papeles, su resistencia, la “Columna Vertebral” que representan… A través de este recorrido ¿Cuáles han sido tus mayores retos como artista?

En realidad ser artista en Guatemala presenta grandes retos y desafíos: la falta de instituciones educativas, el apoyo estatal que es casi nulo y las pocas instituciones y eventos que hay no se dan abasto para la demanda artística que afortunadamente cada generación va proclamando.

En lo particular, la pieza más emblemática que he producido es la “Columna Vertebral” que realicé en 2012, para la Bienal Paiz; ciertamente, fue parte de un proceso que yo misma iniciara años atrás, pero para este proceso se involucró mucho trabajo colectivo, el proceso para realizar la obra lo llamo “evento”, que duró casi un año. Un año de intercambio, de convivencia, de viajes a la comunidad y vivencia de reunirnos a mi madre y a mí con nuestro linaje Maya Q’eqchi’ como un re-encuentro o retorno y reconocimiento y valorización de la cultura y de allí la importancia de la obra. La satisfacción más grande fue que después de montarla y exhibirla en el año 2014 en la galería 9.99 Guatemala, la “Columna Vertebral” saliera publicada en la Prensa Libre y me llamaron de la comunidad para felicitarme y agradecerme el hecho de visibilizar la dignidad de las mujeres mayas. Tal y como me lo dijo Flory Quim, “su acción es la de una mujer cuya descendencia indígena protagoniza el evento de empoderar la historia de todas las mujeres, su vida cotidiana, lucha y resistencia”.

 

Columna Vertebral, Fotografía archivo de la artista. En Museo de Antioquia, Medellín para SaberDesconocer, 2012. Colombia.

El segundo reto de esta pieza fue poder exhibirla en el extranjero, ya que tuve que realizar una serie de trámites burocráticos para poder enviarla a Colombia en el año 2012, ya que le curador Oscar Roldan-Alzate la pidió para la muestra “Saber desconocer” y se exhibió en el museo de Antioquia, Medellín.  Como en Guatemala no tenemos leyes que respalden la difusión de nuestro trabajo a nivel internacional ni una institución estatal que apoye esto, entonces la institución a la que debemos suscribirnos es desde la iniciativa privada, hay que ser miembro de Agexport para realizar una exportación, realizar una serie de trámites aduanales y pagar un impuesto. Todo esto debería de ser responsabilidad del Estado si se reconociera nuestro trabajo ya que como artistas trabajamos en nombre de nuestro país, pero como no gozamos de estos beneficios, el reto fue muy grande, pues tuve que investigar el procedimiento, realizar todos los trámites para poder enviarla, fueron tres meses de logística y administración, lo cual no parece ser parte de nuestro trabajo como artistas pero finalmente lo es. Es decir, la sociedad actual presenta otros desafíos para los artistas, los artistas deben conocer además de arte, historia, filosofía y estética, las leyes, la legislación, el mercado del arte, deben saber de administración y como si fuera poco hasta de exportación…. es decir que el trabajo del artista no termina cuando finaliza la realización de la obra, allí empieza otro reto. Esos terrenos desconocidos en el campo del arte, pero necesarios, quizá presentan los mayores desafíos.

-Hay una instalación en la que involucraste símbolos de  resistencia, apropiación cultural  y violencia a través de interactuar con hilos, colorantes, nudos gordianos y otros objetos que remiten a tensiones culturales y de género, ¿Cómo concebiste esta obra y por qué se llamó Efectos Cruzados?

En año 2011 tenía la necesidad de hacer una exhibición individual, me acerqué a varios espacios y la galería Piegatto me abrió las puertas. Les presenté el proyecto y me apoyaron para poder exhibirlo, iniciamos conversaciones. En realidad a finales del 2010, y la inauguración de la muestra se realizó el 13 de octubre del 2011. No tenía presupuesto para realizar el proyecto por lo que gestioné donaciones y patrocinios, obtuve el apoyo de la empresa Río Blanco quienes me donaron 100 libras de hilo blanco y con ese material realicé las piezas. Por lo que el proceso de pre-producción y producción duro básicamente un año.

En años anteriores ya había trabajado con textil. Por lo que en lugar de trabajar con el textil decidí acercarme al hilo. De tal manera que las piezas que realicé  en su mayoría están realizadas con hilo, con su calidad de hebra larga y delgada que como material textil se usa para coser, crear ropa, símbolo de protección. Las piezas se realizaron a partir de algo tan básico y elemental en la vida humana, cuerdas hechas de hilo, enrolladas, como concepto universal que data de la época prehistórica. Estas cuerdas están tendidas, suspendidas y también van generando gran cantidad de nudos que forman a mi parecer puntos de resistencia. Cuatro piezas son las centrales en este proyecto:  “Nudo Gordiano. Es más fácil cortarlo que desatarlo”, realizado con plástico e hilo, y un machete. Los materiales y elementos se cruzan es el choque entre lo ancestral y lo actual, pero también lo que contamina. La otra pieza central es “Expoliada”,  que está conformada por hilos tendidos y suspendidos sobre una superficie blanca, a manera de tendedero de ropa, la cual está acompañada de dos paletas de madera. “Expoliada” es toda esa explotación que se ha dado durante siglos desde el colonialismo a la actual modernidad-colonial que se vive aún en las comunidades mayas. De ahí que el desteñir sea una manera violenta de sustraer el color, en este caso el término femenino de la palabra, también denota todo el saqueo natural y cultural. Desde el punto de vista espiritual y de resistencia, los colores blanco y color amarillo forman parte de los cuatro puntos cardinales de la cosmovisión maya determinan en el norte-blanco la muerte del ser humano y en el sur-amarillo el nacimiento respectivamente. El sur-amarillo, también indica cuestiones geopolíticas en los hilos de la historia.

Estas dos esculturas van acompañadas de dos videos: “Colorando y decolorando las hebras”, en los videos se muestra como una mujer (yo misma) realiza la acción de teñir y desteñir los hilos.  Inicialmente relacioné mucho el trabajo con la propuesta filosófica de lo líquido que plantea Zygmut Bauman, digamos que surge como motivación inicial, sobre todo para contrarrestar lo sólido de la modernidad. Empecé a realizar experimentos en mi estudio-taller con el hilo y las maneras tradicionales de teñirlo, durante el momento de experimentación observe como las madejas de hilo que teñía con las paletas de madera iban haciendo nudos al enrollarlas para escurrirlas, entonces empecé a investigar sobre nudos. Encontré el nudo como elemento simbólico que ha estado presente en diferentes culturas, en la cultura maya, en la cultura griega y no solamente como elemento de representación simbólica y ancestral también, pues es una teoría matemática cuya definición básica es una curva cerrada sin autointersecciones. Cuando se teje en la cultura maya también se cuenta, se utiliza la matemática, cuanta sabiduría hay en estos procedimientos y no nos damos cuenta. Y desde un punto de vista Lacaniano, el nudo borromeo es un registro de lo real, lo simbólico y lo imaginario. Entonces el nombre del proyecto de exhibición surge en cuanto estos nudos y cuerdas vendrían siendo un registro de lo real, lo simbólico y lo imaginario de mi relación con lo social, lo cultural, lo íntimo, lo estético y lo geopolítico.

 

Expoliada, Fotografía por Victor A. Martínes en Galería Piegatto, 2011. Guatemala.
Expoliada, Fotografía por Victor A. Martínes en Galería Piegatto, 2011. Guatemala.

-Hace algunos meses presentaste en la galería 9.99 en Guatemala Acciones para abolir el deseo, una especie de recorrido a través del tiempo de tu trabajo. En todo artista hay búsquedas y personalmente ¿has encontrado a través del arte lo que estabas buscando? ¿En dónde se sitúa la Sandra de hoy con respecto a la de algunos años?

En mi caso es una búsqueda constante, cuando me doy cuenta que he aprendido tanto reacciono y me doy cuenta que tengo que desaprender mucho. A mí, acercarme a la lectura de la filosofía y los estudios culturales me han dado herramientas para poder adentrarme a otras búsquedas. El arte a mí me sana mucho en lo personal y tengo fe que también ayude a sanar en lo político y en lo social porque es algo sagrado. También es el trabajo que hago para vivir, por eso es constante y no se puede parar. Claro he alcanzado sueños, objetivos pero aún estoy en proceso de lograr otros. Hace algunos años era junto a los artistas de mi generación, los jóvenes buscando espacios, un lenguaje, ahora sé que he encontrado la madurez para exhibir mi trabajo a nivel nacional e internacional, también los recursos son cada vez más sólidos. Me considero una artista afortunada y privilegiada pero por lo mismo sé que esto lleva una gran responsabilidad como decía al inicio, responsabilidad ética conmigo misma y con la sociedad.

-Qué puedes contarnos acerca de La devolución del penacho de Vucub Caquix II Hay un video que recientemente has subido a la red y ciertamente nos causa curiosidad.

“Una mujer parada con los ojos cerrados está dentro de un paralelepípedo de acrílico transparente, adentro está lleno de plumas negras, ella está atrapada ante la imposibilidad de poder salir, su cuerpo se tiñe de negro, al mismo tiempo que lo transparente se va volviendo opaco. Allí en esa opacidad esta la frontera de las verdades. La acción está basada en el penacho de Moctezuma que se encuentra en Viena, y no se sabe en realidad el origen y por qué aún le pertenece a esta ciudad europea ”

El videoarte está también basado en el Pop Wuj, Vucub Caquix era un guerrero muy orgulloso, tenía a flor de piel las siete vergüenzas: orgullo, ira, vanidad, lujuria, envidia, codicia y soberbia. Hay un paralelo entre los siete pecados capitales que también los contempla la iglesia católica, he allí la paradoja, ¿A quién devuelve esta mujer el penacho? ella representa la lucha por los caídos desde hace 500 años, desde la conquista.

 

-¿Cuáles son los próximos planes de Sandra Monterroso?

Terminar el PHD in practice de la academia de Arte de Viena, en el cual ya llevo un año de ser candidata, me faltan tres. Regresar a Guatemala, seguir trabajando y haciendo arte tratar de estar más presente en la escena internacional.

-Para finalizar, ¿cómo ves la escena del arte en Centroamérica? ¿Qué nombres destacarías, ya sea porque hayan influenciado en ti o porque te parezcan interesantes?

Creo que todos los artistas de la generación de posguerra son importantes, porque se establece una forma de hacer arte, hay un antes y un después, le guste al público o no. ¿Quiénes son estos artistas? pues todos los que empezaron a producir arte en los 90´s  a la actualidad. Nombrarlos sería una gran lista, pero en mente están: los hermanos Poyón, Regina Galindo, Aníbal Lopez, Benvenuto Chavajay, Jasmin Hage, Jessica Lagunas, María Adela Díaz, Darío Escobar, Jorge de León, Alejandro Paz, Diana de Solares, Naufus Ramírez, Andrea Aragón, Marilyn Boror, Hellen Ascoli, etc. De Centroamérica tengo en mente a Walterio Iraheta, Cinthya Soto, Pricilla Monge, Adan Vallecido, Donna Conlon, etc.

Hay más nombres pero los tengo a ellos más presentes porque quizá hemos estado más cerca y como te comentaba hay un antes y un después en la historia del arte de Centroamérica luego de los 90´s.

-Gracias, Sandra.